Silent Hill Live

Londres, 1 de Noviembre de 2015, The Laundry E8. Hasta allí viajé para hacer realidad algo que creí inalcanzable en algún tiempo atrás, poder disfrutar de la Silent Hill Band en directo. ¿Me creéis si os digo que hasta que no me vi haciendo cola para acceder al recinto no me di cuenta de que era real? Me pidieron que hablase de como fue la experiencia, así que aquí estoy 🙂

 

SilentHill_Tour_CartelHablemos del lugar escogido, un bajo, una especie de garaje, un sótano cerrado. Mientras hacía cola, se podía ver la puerta entre abierta y niebla que se escapaba de dentro, además de una potente luz blanca intermitente. Un breve vistazo de los currantes de seguridad para ver que no llevábamos nada prohibido encima y entramos por la susodicha puerta hacia el concierto de nuestras vidas. Aquella luz intermitente me dejó ciega, fuera coñas, creí padecer un ataque de epilepsia o similar, pero por suerte cruzamos a otra estancia más amplia y oscura donde a unos escasos 20 pasos estaba el pequeño escenario. Una pantalla tras este mostraba escenas de la saga Silent Hill, sin interrupción.

Con toda la ilusión de estar ya dentro, descubrimos que vendían merchandising, algo escaso en elección pero no lo pensamos ni un segundo y nos hicimos con el tándem camiseta y póster, que era lo único disponible (ya dije que era escaso).

Con aquello en mi poder y con toda la alegría que me suponían esos minutos de mi vida, ajena a todo lo que traería aquella noche, me descubrí siendo empujada por un muchacho que parecía asustado y me dijo algo como “oh perdón es que sino me coge”, al girarme descubrí que se trataba de una enfermera, una auténtica enfermera sacada de Silent Hill. Oh dios. Al echar un vistazo más allá descubrí que no era la única y que además interactuaban con el público, moviéndose con movimientos bien ensayados y acercándose a los valientes que las grababan cámara y flash en mano…¡y yo comprando camisetas y pósters! ¡¿Dónde venden las tuberias de acero?!

El local era más bien pequeño, estaba oscuro alumbrado por luces rojas y poco más, con música de ambiente de las bandas sonoras de la saga que esa noche íbamos a disfrutar (cabe decir que nos colocaron la mítica “Cañonero” que aparece en los Simpson y bueno, el desfase).

Como entramos de los primeros y todo el mundo se agolpó directamente en “la zona de compra” decidimos coger sitio cerca del escenario y así fue, segunda fila para todos nosotros. Aún quedaba como una hora para disfrutar del entorno y decidimos explorar.

A la izquierda del escenario había una pequeña habitación, si así se la podía llamar, ya que una parte de esta no tenía pared sino una simple barandilla. Habían colgado una enorme tela blanca semi transparente que caía desde el techo hacía abajo con el Halo del Sol (símbolo de La Orden de Silent Hill 3) en color rojo sangre. Dentro y al fondo de la estancia, habían colocado unos carteles en una pared, como escritos con sangre, que sin duda habríais reconocido como los que James Sunderland va encontrando en su odisea por Silent Hill 2. Y eso no es todo, en otra esquina podías encontrar dos pequeños televisores de tubo y 2 PlayStation 2 con ambos Silent Hill 3 para jugar y poder hacer más amena la espera hasta que el concierto diese comienzo.

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La gracia de todo esto era que la gente fotografiaba aquel lugar desde fuera y os preguntaréis el porqué, bien, pues sencillamente porque justo en el centro de la estancia había un enorme Pyramid Head (de carne y hueso), por supuesto a juego con su enorme “espada”. Nuestro encantador amigo estaba bien quietecito, siendo presa de las cámaras de móvil y flashes, como un buen chico sin hacer ningún movimiento. Varios se aventuraron a bajar los cuatro escalones y a pasar por su lado no temiendo por su vida así que yo decidí hacer lo mismo y acompañada de mi pareja ¿qué podría pasar? …pues podría pasar que yo, amigos míos, fuese una presa fácil para este temible monstruo.

No me dio tiempo a ojear nada, pues nada más girarme el estaba girando sobre si mismo y dirigiéndose hacia nosotros …WHAAAAT?! Obvio no quise quedarme a comprobar si era un tío amigable y salí corriendo, si si corriendo, salté los escalones y me largué, me sorprendió que la gente se apartase a mi trote pero no era por mi ¡¡sino porque el enorme Pyramid Head venía tras de mi!! Oh, creedme si os digo que me entró hasta pánico xDDD No dejó de perseguirme hasta que no me mezclé entre el público y el se quedó girando en círculos entre la gente, arrastrando su enorme espada por el suelo… Parece que por esta vez nadie pudo juzgarme ¡uf!

Tanto el ambiente como los “cosplayer” estaban totalmente metidos en su papel de hacernos vivir una pesadilla aquella noche, nuestro propio Silent Hill, y oye, de verdad lo consiguieron.

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Dado todo el ambiente, la sorpresa y las ganas, en cuanto nos descuidamos aquello se había llenado de gente. Quizá me aventuraría a hablar de unas 250-300 personas, no más, pero no puedo dar cifras exactas. Poco minutos más de las 20.15h las luces se apagaron y en la pequeña pantalla trasera al escenario apareció el menú de PSX del primer Silent Hill, y ahí estaba, la Silent Hill Band, por fin, haciendo entrada uno a uno. La gente aplaudía encantada pero por supuesto y como era de esperar, a quien verdaderamente esperábamos aquella noche, Akira Yamaoka, salió en último lugar haciendo que todos gritásemos dejándonos la voz para darle la bienvenida que se merecía. Y aquello comenzó, como no podía ser de otra forma con Theme of Laura al que siguió Love Psalm (versión instrumental). Increíble se queda corto para la descripción. Mis dos temas favoritos de entrada.

SilentHill_Tour_Songs Por desgracia Mary Elizabeth McGlynn no acudió a la cita, pero una encantadora cantante, Karina, que lo dió todo y con un resultado muy grato, puso voz a los temas vocales de la noche. Temas como You’re not here se vivieron como si esa canción fuese la última que escucharíamos en la vida, creo que no se podría describir mejor.
Puedo asegurar que todos lo gozamos y que fue una experiencia única. Personalmente yo grité, canté hasta quedarme sin voz e interactué de forma muy graciosa con el bajista Michihiro Imai, sin duda un momento para mi muy gracioso.

Durante la hora y media aproximada que duró el live, cada integrante se marcó un solo, mención especial a Israel Ulloa, batería de la banda. Su solo fue sencillamente increíble.

Akira Yamaoka bromeó con el público, hizo un par de selfies con el público y cuando aquello parecía que había terminado, nos dejamos la garganta pidiendo más ¿y sabéis que ocurrió? que tocaron otro tema, otro tema no incluido en la lista. Es de agradecer, nadie aquella noche quería que aquello acabase nunca y el último tema instrumental se recibió de muy buen gusto.

Pero todo llega a su fin y cuando la banda se despidió, la gente se dio la vuelta y se marchó, encantada (lo doy por hecho) de lo que allí habían visto y oído.

Terminado el show, decidí quedarme, aún quedaba rato para que aquello cerrase y yo tenía la esperanza de poder ver a los integrantes y conocerlos en persona. Esta vez decidí adentrarme en la pequeña estancia (donde habitaba anteriormente el “cariñoso” Pyramid Head) y poder ojear y fotografiar todo lo que había. No creeríais jamás mi sorpresa, cuando tras haber ojeado todo y hecho las fotografías de rigor, levanté la vista de mi móvil y vi a Yamaoka, a su lado Israel y Michihiro, esperando para que la gente se acercase para fotografías y firma. Vamos no me jodáis (se me perdona la expresión) pero rápidamente saqué de mi bolso los cd’s y desenrollé el poster para que me lo firmase.

Akira fue muy amable y cercano, firmó todo y accedió a fotografiarse, amén de que pude decirle un par de cosas y obtuve respuesta. ¡Quien me iba a decir a mi que podría cumplir este sueño!
Israel Ulloa fue la grata sorpresa de la noche, resulta que el muchacho es mexicano y descubrió que eramos españoles ¡y bueno! Hablamos con el en español y entre risas le pedimos que viniesen a España a lo que el respondió “¡Espero que si!¡Me encantaría!” (A nosotros también Israel, a nosotros también). Para acabar, también cruzamos unas pocas palabras con Michihiro Imai e hicimos unas fotos. Me quedé encantada con el trato tan agradable de los 3, así da gusto.
No queríamos marcharnos pero así había que hacerlo, nos despedimos dando las gracias por todo y allí se quedaron, firmando a los fans y siendo increíblemente grandes con cada uno de ellos.

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Para mi, personalmente, fue una noche perfecta. Un local pequeño, con una acústica muy buena, una ambientación quizá mejorable pero sorprendente, un concierto memorable y para acabar de redondearlo, pude conocer a La Leyenda, Akira Yamaoka.

Es posible que esta entrada sea demasiado personal, pero no se contarla de otra manera y sin emocionarme, espero sinceramente que haya sido de vuestro agrado y de verdad, que en algún momento podáis vivir con ilusión un Live de la Silent Hill Band y podáis contarla con la misma pasión con la que yo lo hago.

In my restless memories I see that gig … Silent Hill Live.

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Escrito por: Kitana

Valenciana que realizó con éxito el Ritual Carmesí y que en sus más oscuros sueños visita Silent Hill. En sus ratos libres desmiembra necromorfos con su cortadora de plasma al grito de FATALITY mientras por su sangre corre el virus T.

  • dany

    ¡El pyramid me perseguía a mi! Que me levantó la espada y todo joder XD Tú saliste gritando literalmente

  • Daniel Castañeda

    Hola.
    Muchas gracias por relatar ese gran concierto, en mi caso mi sueño también es el mismo, pero es poco probable de que vengan a Colombia. De todas formas haré todo lo imposible por ir a algún concierto de ellos.