Antes que nada, si has entrado pensando que quiero que los videojuegos, ese medio que tanto amamos, dejen de existir, te has equivocado. Ya se que soy un poco troll y el título es un tanto ambiguo, pero antes de torturarme y hacerme vudú cual muñeco de LeChuck, dejadme que os ponga un poco en situación.

Últimamente vivimos tiempos curiosos en lo que a los juegos se refiere. Parece que si un título no dura más de 100 horas y que es rejugable hasta rozar lo obsesivo-compulsivo es un juego “corto”. Y cuando la palabra “corto” entra en la descripción de un videojuego, se vuelve viral y hasta empieza a ser un problema, un punto negativo al final del análisis, una coletilla recurrente cada vez que se habla de ese juego, se haya jugado o no al título. Es un estigma que le queda, un “pero” aunque el juego tenga otras bondades.

Duración de los juegos en la actualidad

Esa brevedad en lo que a duración se refiere, ha jugado a favor en títulos como Journey, Portal o Mirror´s Edge, juegos que se recordarán tanto por su enorme calidad como por su fugacidad. He jugado a los tres títulos, y no los concebiría sin ese efímero planteamiento, esa máxima que hacen suya de “lo bueno si breve, dos veces bueno”.

Otros juegos, sin en cambio, su corto transcurso jugable ha hecho mella en títulos como The Order: 1886, donde rápidamente se obviaron sus virtudes (que algunas tiene, por mucho que se empeñe él mismo en no mostrarlas), o casos como Ryse que a pesar de ser un portento gráfico, se criticó mucho su escasa duración (entre otras cosas como la jugabilidad).

journey

De dónde venimos

Como jugador que su infancia la pasó con el MSX, estoy acostumbrado a que un juego tenga un principio y un final, un objetivo claro y llegado a ese punto, la frase “Game Over” que concluya dicha travesía, y con el sentimiento de conclusión que ello conlleva. La satisfacción de terminar un título, de sentirte que has triunfado sobre las fuerzas del mal, o que has salvado por enésima vez a la princesa de turno. Hecho de menos esos minutos que, tras pasarte ese juego, piensas cómo empezaste la aventura y todo lo que te deparó el viaje.

Ahora las cosas están cambiando en lo que a eso refiere. Ahora la idea es que un juego sea eterno, que siempre te dé un motivo para volver, y si es con una asiduidad controlada por el juego en forma de premio, mejor. Lo que quieren las compañías es que sólo juegues a su juego, que tengas suficiente material jugable para no aburrirte, y que tenga la difícil de conseguir fórmula de esfuerzo y recompensa.

Me vienen a la cabeza juegos a los que he jugado como World of Warcraft, donde el bucle en el que entras es difícil de salir. Porque si no juegas lo suficiente, no podrás subir al nivel necesario para activar las mazmorras, las raids, las monturas,… todo en ese juego exige dedicación, y la manera con la que consiguen que estés enganchado a ese juego sin prestar atención a otros es digna de admirar, porque no es fácil de encontrar ese equilibrio. Además, si decides no jugar y tomártelo con calma, te “duele” el bolsillo, porque la cuota de 11 euros mensuales no perdona. Quizá esa sea parte de su éxito, de que el juego te incita a entrar para hacer la misión diaria, semanal o la raid, por ejemplo.

the order

Dónde estamos y a qué nos dirigimos

Ese tipo de juegos, donde la dedicación se premia y te retiene sin compasión, se está aplicando a juegos de esta generación con más o menos éxito. Destiny ha conseguido retener a gran parte de sus jugadores iniciales con ese mismo sistema de ofrecerte algo cada día, y que poco a poco tus esfuerzos diarios se conviertan en algo con jugoso resultado. Otros juegos como The Division lo han intentado, pero si que es cierto que con menos éxito, en gran parte por su cantidad de bugs, pero creo que su mayor fallo ha sido no saber retener al jugador con importantes premios por su constancia y dedicación.

No olvidemos que sagas como Fifa o Call of Duty tratan cada vez más de ofrecer múltiples modos de juego, y que premien tu constancia en forma de cartas con buenos jugadores o skins para armas. Ese mismo método se está implantando en juegos móviles como Clash RoyaleLos Simpsons: Tapped Out o Clash of Clans, juegos donde si no les dedicas tiempo y dedicación no merece la pena jugarlos por su lento avance.destiny

¿Continue?

Con todos estos antecedentes, respondo afirmativamente a la pregunta del titular, quiero que los títulos se acaben. Quiero ver los créditos al final, sentir la sensación de conclusión, de que he ganado y me he sobrepuesto a los retos que el juego me ha ido ofreciendo. Quiero saborear la sensación de pensar para mí mismo “a otra cosa, mariposa” y pensar a qué juego dedicaré mis siguientes horas, que por cierto, cada vez son menos dados los quehaceres diarios. Añoro esa sensación de pensar a qué título de mi abultada colección voy a hincarle el diente, porque mientras he estado jugando a cualquiera de los juegos antes citados, podría haberme pasado decenas de títulos, con la consiguiente sensación de pérdida de tiempo.

Es tal la importancia de la conclusión de un título para mí, que antes de empezar un juego miro la web https://howlongtobeat.com/ para ver cuanto tiempo va a ocuparme el pasarme dicho juego. No digo que no me gusten los juegos largos, ni mucho menos, pero prefiero pasarme varios títulos invirtiendo unas decenas de horas que invertir el mismo tiempo en un juego como The Witcher 3, por ejemplo.

Por eso, cuando vengo de una época donde World of Warcraft, Fifa o Destiny han acaparado gran parte de mi tiempo, me vuelvo a lo retro, mi amor eterno. Vuelvo a mi Three Wonders, al que le tengo mucho cariño y que tan buenos recuerdos me trae, vuelvo a la isla de Yoshi´s Island, el cual nunca me he podido finalizar por diferentes motivos, regreso a la mansión de The Day of The Tentacle con mi amigo Bernard. Todo ello sin antes intentar pasarme la primera fase sin morir de Ghost and Goblins, juego difícil donde los haya.

3 wonders

Game Over

Quizás me haya vuelto viejuno, que los gustos de la gente van cambiando o que la industria evoluciona y ofrece distintos tipos de juegos para distintos tipos de jugadores. Lo que sí que es cierto es que disfruto más de los juegos breves, pero que condensen esa experiencia en apenas una decena de horas. Por eso quizás disfruto mucho de las consolas portátiles, esa esencia única que poco se ha contaminado de los dlcs, de las conexiones permanentes a internet, de los “conectando a los servidores” y de las largas esperas para empezar a jugar a las que nos tienen acostumbrados. Las portátiles como 3DS o PS Vita conservan la magia de encender la consola y jugar, y consolas como PSP y Nintendo DS siguen ofreciéndome toneladas de diversión, sin esos sistema robavidas que casi nos obligan a que el juego esté pendiente de nosotros, y no al revés.

¿Y tú, prefieres terminar los juegos o eres de los que prefieres que el juego sea infinito?

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Escrito por: Rickyprat

Desde que descubrí el MSX estoy enamorado de los videojuegos. Fan de Nintendo, Zelda y cualquier juego que desate mi imaginación.