Crónica de un Stalker, capítulo 1

Duele, siempre duele; más aún que las propias heridas y tan profundo que una vez dentro es imposible sanar. Y sin embargo aquí estoy. Rodeado de inmundicia y de lo peor de los hombres. Acompañado por la soledad que me rodea, rumbo a mi perdición. Atrapado al igual que todos nosotros y para siempre.

Fue hace años, cuando todavía nadie podía imaginar que la vida tal como la conocíamos dejaría de existir. Primero fue una luz. Ese fue el primer aviso. Y después…
Después vino todo lo demás.

stalker shadow of chernobyl

Día 21

Tres semanas han pasado desde que decidí mudarme al campamento y parece que han sido meses. Mis primeros días como novato no han hecho más que empezar. Apenas he aprendido a disparar y ya formo parte de una patrulla de reconocimiento. “Prácticas”, como le denominan los veteranos, pero yo sé que es una manera encubierta para diezmarnos y no competir contra ellos por los recursos. La Zona está plagada de bandidos y de todo tipo de criaturas. Sé que mejoraré, pues de mi vida depende, aunque soy consciente de que eso será también lo que sin duda me llevará a morir. Demasiados valientes. Demasiada violencia. Demasiadas ilusiones perdidas y muerte.

Con cuidado, introdujo de nuevo el cuaderno en su mochila. Apenas había leído unas páginas y sentía como suya aquella historia. Alguien, al igual que él mucho antes, había llegado a uno de aquellos campamentos perdidos situados en las afueras. Refugiados, sin techo, muchachos desesperanzados y mercenarios, enfermos y fugitivos de un mundo en el que ya no tenían nada que perder. Uno de tantos de los que se nutrían las filas de los saqueadores para enriquecer a comerciantes sin escrúpulos a cambio de unos rublos y de su propia sangre. Cada vez que leía sus notas recordaba los restos de su cuerpo sin vida descansando bajo la lluvia ácida del atardecer.

Su cuerpo descansaba bajo la lluvia del atardecer

Su cuerpo descansaba bajo la lluvia del atardecer

Sergei era, de todos los veteranos que rondaban por el campamento, el único que lo trataba bien; casi como un hermano mayor. Él no pertenecía a los alrededores de la Zona y sin embargo llevaba mucho más tiempo haciendo incursiones que la mayoría de los que estaban allí. Había visto de todo, o al menos todo lo que se atrevía a decir. Aunque se había adentrado todo lo posible hacia el norte y había llegado hasta el mismo epicentro del desastre, no obstante se detuvo en cuanto tuvo la sombra del “sarcófago” a sólo un ciento de metros. Peor suerte tuvo el resto de su equipo, del que siempre recordaría que algunos de sus cadáveres todavía caminaban sin rumbo por los oscuros túneles y pasillos.

«Aquél es otro mundo. Nadie en su sano juicio debería de entrar allí» Es lo que siempre decía a los grupos cuando le instaban para acompañarle y recuperar los tesoros ocultos en las proximidades de la central. Un lugar maldito y endemoniado guardado por zombis y todo tipo de extrañas y peligrosas criaturas del que muy pocos como él conseguían regresar.

Sergei no pertenecía a la Zona. Sin embargo era el más experimentado

Sergei no pertenecía a la Zona. Sin embargo era el más experimentado

–¿Qué tal lo llevas, muchacho? –la voz de Sergei se alzó un momento por encima de sus pensamientos.

–Bien… creo. Mañana será mi primera vez. –Yure se sacudió el barro del pantalón. Hacía no demasiado que había parado de llover.

–Lo sé. Por eso he venido a verte. Toma. –el hombre extrajo un pequeño pañuelo de tela verde del bolsillo de su pantalón –. Es para ti.

El muchacho lo tomó con sumo respeto. Cualquier cosa que viniera de la mano de Sergei no era en absoluto baladí y, si como todo apuntaba él formaría parte del nuevo equipo de novatos en apenas unas horas, sin duda sería algo de incalculable valor.
Y mientras de nuevo comenzaban a caer las gotas de lluvia, el muchacho muy lentamente, lo descubrió.

Continuará…

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Escrito por: Dani M

¿Recordáis Odissey? Pues yo estuve allí. Eso quiere decir que con toda probabilidad sea demasiado viejuno o demasiado experimentado. Fue el inicio de una larga, placentera, y duradera enfermedad de la que todavía no me he curado, y que me llevaría a disfrutar de los videojuegos pasando por Master System y hasta PS2.